Tuesday, 3 April 2018

ES EL VOTO UNA FORMA DE LUCHA VÁLIDA?

El cuatro de marzo de 2018 pasó a la historia como el día en que el pueblo le pasó la factura al FMLN por querer hacerlo de tonto y pretender que se pueden hacer cambios en el país sin cuestionar el estatus quo de los poderosos. La derrota electoral fue de dimensiones inimaginables y superó todas las expectativas y las encuestas previas al pleito electoral.
Sin embargo, ahora que la polvareda se ha asentado y que ya está claro que la cúpula del FMLN no está dispuesta a abrirle espacios a nuevos líderes que eventualmente puedan traer vientos de cambios al partido otrora de izquierda, cabe preguntarse, pero a final de cuentas, qué ganó el pueblo con esa derrota electoral que sufrió el FMLN, cuando vemos que el gran victorioso de las elecciones fue en realidad ARENA? Por mucho que querramos relativizar el triunfo del partido tricolor, el hecho concreto es que hechas las cuentas ARENA está con la llave de la mayoría calificada en la Asamblea Legislativa, y este último año de gobierno el FMLN la tiene cuesta arriba. Cualquier préstamo, cuálquier viaje, proyecto de ley, etc que quieran pasar por la Asamblea legislativa, el partido tricolor se las pondrá difícil, y si las cosas ya eran difíciles antes del cuatro de marzo, ahora simplemente se pusieron cabronas.
Intermezzo: quien consiguió llegar al segundo párrafo y ya comenzó a putearme por creer que yo estoy defendiendo el voto, sí o sí, se equivocó y lo invito a que siga leyendo.
Considero en lo personal que el voto, sea este nulo o por alguna de las opciones partidarias, no constituye una forma de lucha en la coyuntura actual. Y por qué no? Pues es relativamente simple, si usted vota, ganará un partido o el otro, y siendo este el menos peor, o el peor, usted siempre saldrá perdiendo, porque quien está en la papelata no representa los intereses del pueblo, antes sí, representa los intereses de los poderes fácticos, de los verdaderos dueños del poder, que son quienes debajo de la mesas deciden el futuro de la nación.
Si usted se siente un ciudadano conciente porque fue a votar, pues le cuento, los dueños de la finca se lo agradecen mucho porque legitimó el embuste electoral del pasado 4 de marzo. Pero si al contrario, usted se cree un revolucionario porque fue a dejarles una reverenda puteada en la papeleta a los políticos, pues también le cuento, sin duda usted afectó a su partido favorito con un voto de castigo, pero hechas las cuentas, usted también salió perdiendo.
Ah, me dirá usted, con todo un aire de arrogancia e intelectualidad, pero con mi voto de castigo estoy forzando a las cúpulas partidarias a mudar el curso del viaje, a dar un golpe de timón, a renovarse, a pensar realmente en los intereses del pueblo. Pues le cuento, a dos semanas de la cachimbeada electoral usted ya debería haberse dado cuenta que no es exactamente así, y que en particular la cúpula del FMLN lo tiene muy claro: "los dueños de este changarro somos nosotros, le duela a quien le duela".
Pero apesar de todo mi esfuerzo argumentativo, más de alguno dirá que la partidocracia sufrió un gran golpe al haber visto un aumento exponencial en el ausentismo, abstensionismo y el voto nulo. Pero de igual manera le recuerdo, siempre hubo un ganador, y a ese ganador le importa poco si jugó bonito o hizo el ridículo en el campo, ganó, punto final.
Si compararamos la dinámica política a un viaje, el voto es el fin del viaje, y ese viaje fue planeado con mucha anticipación por quien tiene intereses en la administración de la cosa pública. Y le cuento, usted que me está leyendo probablemente no hizo parte de la planificación de ese viaje, apenas lo llamaron para que legitimara la farsa política electoral, a la que usted, bovinamente se hizo presente como verdadero ciudadano o como un gran revolucionario, pero la verdad es que sus intereses no están allá representados.
Así, por tanto, he intentado demostrarle que su voto o la ausencia de él, por muy bien intencionado que pueda ser carece de representatividad en las esferas del poder, y la única manera como se puede vislumbrar un cambio a mediano-largo plazo, es la organización. Es necesario repensar las formas de lucha, definir la agenda política, pensar en un proyecto de largo plazo para el país y buscar, a partir de ese punto, que los intereses del pueblo, del verdadero pueblo salvadoreño, puedan ser representados en la toma de decisiones de la nación.
Esto requiere de organización pero también y escencialmente demanda de representatividad de los más diversos niveles del tejido social salvadoreño. La organización no es algo que se da en las redes sociales, aunque esto pueda constituir una herramienta útil, la organizacion demanda un esfuerzo conjunto de los diferentes agentes sociales, de observar la realidad y raciocinar a partir de ella y dentro de ella. Entender los tiempos y la coyuntura para poder interpretar la realidad es fundamental. Entender que un proyecto que no surja del seno del pueblo, que carezca de representatividad, es un proyecto natimorto. Es necesario repensar el país, es necesario que paremos para pensar lo que queremos para El Salvador y para las futuras generaciones para los próximos cincuenta años, pero esto es un esfuerzo conjunto, no un concurso de egos ni de obras de impacto que no tocan las estructuras del poder.
El llamado para organizarse al margen de los partidos hegemónicos y más allá del voto, es para todos. Pensar que se pueden derrotar a las cúpulas partidarias usando como herramienta única y exclusivamente el voto, es inocencia. La definición de una agenda donde los intereses del pueblo estén representados sólo será posible por y a partir del pueblo, pero para eso es urgente comenzar de nuevo, aprovechando sí las experiencias pasadas pero cuidando de no cometer los mismos errores, y es por eso que las arcaicas estructuras partidarias, tanto las que surgen en el seno de la guerra civil, como las que son resultado de ella, no cumplen los requisitos de este recomienzo. Repensar el país desde un nuevo orden, y no desde las viejas estructuras de poder sólo será posible cuando entendamos que sin organización popular no hay camino.
Como último pensamiento quiero decir que es un imperativo entender la diferencia entre un proyecto de poder y un proyecto de nación. La organización se basa en un proyecto de nación y no impone como condición "sine qua non" la toma del poder sí o sí, incluso porque la dinámica de las negociaciones en las esferas del poder no necesariamente atiende a los intereses del pueblo. La organización popular, sin necesariamente estar en el poder, es un imperativo, y aunque la toma del poder (sea por la vía democrática o através de la vía revolucionaria) no se excluye de este proceso, un pueblo organizado sin estar necesariamente representado através de un partido en el Ejecutivo o en el Legislativo es mucho más importante para las las transformaciones sociales del país.

Monday, 2 April 2018

Deuda pública y crisis fiscal



En el año 2009 Mauricio Funes recibe el país con una deuda pública total equivalente a 10371 millones de dólares, deuda heredada de los últimos cuatro gobiernos areneros. En diciembre de 2010 la deuda total ya había ascendido a 11778 millones de dólares, o sea, en apenas un año y medio Mauricio Funes había aumentado la deuda pública, contrario a lo que el FMLN criticó durante los años anteriores, en más de mil millones dólares.

La deuda actual se encuentra en aproximadamente, a febrero de 2018, 18629 millones dólares, en otras palabras, en casi 9 años del gobierno del FMLN la deuda pública ha casi duplicado su valor desde que recibieron las riendas del país en 2009, alcanzando un crecimiento del 80% respecto al valor de junio de 2009.

Si hacemos una predicción lineal simple, descubrimos que a cada mes la deuda crecería aproximadamente 78 millones de dólares. Si proyectamos ese valor por los próximos 72 meses, o sea, el último año de esta administración, más los próximos cinco años de la siguiente administración, llegaríamos a una predicción de la deuda pública equivalente a 24296.84 millones, lo que en proporción al PIB actual estaríamos hablando de una deuda que sobrepasaría el 100% del PIB.

Pero que es lo que eso implica para el país? Si imaginamos una tasa de intereses media sobre la deuda de aproximadamente 6% a.a., significaría que dentro de cinco años estaríamos pagando un servicio de la deuda (amortización a capital + intereseses) que ascendería a 1457 millones al año. Si tomáramos como base el presupuesto de nación del año corriente(2018), nos daríamos cuenta que actualmente el gobierno central ha hecho una reserva presupuestaria de 940 millones para la cartera de educación, 416 millones para Justicia y Seguridad y 112.6 para el Ministerio Público, lo que equivale a 1468 millones de dólares; en otras palabras, estaríamos pagando en servicio de la deuda lo que el país gasta en educación, seguridad y ministério público. Pregunto, puede un país avanzar cuando gasta más en pago de deuda que en áreas tan importantes como las mencionadas? La respuesta se la dejo al lector.

Si observamos los ingresos de país recaudados hasta diciembre de 2017 notamos que el país percibió 4411.7 millones de dólares, sin embargo el presupuesto aprobado es del orden de 5467.6 millones, lo que significa que el presupuesto aprobado ya nació desfinanciado en un poco más de mil millones de dólares.

Qué es lo que eso implica para el país? Implica que para cubrir ese desfinanciamiento, se usará deuda de corto plazo, léase emisión de letras del tesoro (LETES), que al final del ejercicio fiscal serán convertidas en deuda de largo plazo (más préstamos), y así se dará continuidad a la bola de nieve de la deuda pública que a cada día que pasa se convierte más en una avalancha.

Cuál es la consecuencia de ese descalabro fiscal? Eso implica que tarde o temprano el "mercado" dejará de confiar en el país y no le prestará más dinero, el país recurrirá al FMI que por su vez lo forzará, ya sea a aumentar los impuestos o a disminuir el gasto, o ambos. Entre los impuestos que el FMI recomendó aumentar se encuentra el IVA, que penaliza el trabajo y la creación de un impuesto territorial.

Pero, hay alternativas? Sí las hay, aunque estas huyen de la ortodoxia económica y tendrían implicaciones políticas a corto plazo, lo que quiere decir que el FMLN no se jugará esa carta y continuará endeudando el país como lo ha venido haciendo en los últimos 9 años.

De qué alternativas estaríamos hablando? Veamos:

1. Declaración de una moratoria para forzar a una renegociación de la deuda.
2. Seguido de congelamiento de la tasa de intereses por los próximos diez años de tal forma que el país consiga, en lugar de pagar intereses, amortizar deuda e invertir en la gente.
3. Pedido parcial de condonación de la deuda junto a los organismos multilaterales.
4. Creación de empresas estatales (haciendo uso del congelamiento de la tasa de intereses) que le generen lucros al país para poder así aumentar los ingresos, que hoy por hoy son casi que exclusivamente tributarios, después que ARENA vendió los pocas empresas estatales que el país poseía.
5. Lo de siempre, persecución de los evasores del fisco e implementación de medidas que le posibiliten al fisco recuperar los tributos evadidos.
6. Revisión de los acuerdos de libre comercio firmados en particular con los Estados Unidos.
7. Como consecuencia de ello, creación de una política industrial que tenga como objetivo aumentar la generación de riqueza através de una política de sustitución de importaciones por producción local.
8. Busca de mercados internacionales a donde el país pueda vender sus excedentes de producción.
9. Reactivación y modernización del agro a raiz de lo citado en el item 6.


Estas medidas atacan la problemática fiscal desde tres perspectivas diferentes:
1. Desde la perspectiva de la deuda.
2. Desde la perspectiva de la recaudación fiscal (combate a la elusión y evasión fiscales).
3. Desde el incremento de la productividad nacional para aumentar así el PIB y como consecuencia natural la recaudación fiscal.

Pero estas medidas también implican una re-ingeniería del aparato del Estado y fortalecimiento de las instituciones para poder combatir la corrupción, dinamizar los procesos estatales, aumentar la eficiencia, disminuir y optimizar el uso de los recursos del Estado.

Todo esto pasa muy lejos de las medidas cosméticas anunciadas por el gobierno cuyo único objetivo es arriar el ganado de vuelta al FMLN para poder asegurar la elección presidencial de 2019.

Pero la pregunta fundamental es, existe un candidato/partido/proyecto dispuesto a cambiar el curso actual de movimiento del país, o tienen todos los candidatos que se perfilan para la presidencia apenas como único objetivo la administración de la crisis?

Edwin Lima

Fuentes:
1 . Ingresos del país: http://www.transparenciafiscal.gob.sv/downloads/pdf/700-DPEF-IF-2017-00012.pdf

2. Presupuesto de nación: http://www.transparenciafiscal.gob.sv/downloads/pdf/700-DGP-GA-2018-00001.pdf

3. https://edwinlima.blogspot.nl/2013/06/4-anos-saludando-con-sombrero-ajeno.html

4.  Deuda pública: http://www.bcr.gob.sv/bcrsite/?cdr=9&lang=es



















5. Terminología: https://www.zonaeconomica.com/servicio-deuda

Saturday, 31 March 2018

IZQUIERDA SALVADOREÑA: LA NECESIDAD DE RECOMENZAR DE CERO.

IZQUIERDA SALVADOREÑA: LA NECESIDAD DE RECOMENZAR DE CERO.
Después del descalabro electoral que el FMLN sufrió el cuatro de marzo pasado, muchas voces se han levantado para pedir la cabeza de la cúpula del FMLN, a lo que ellos respondieron tajantemente: No renunciaremos. Pero al parecer el foco de todo esto es el partido y su sobrevivencia, y no la visión/proyecto de país que es necesario tener para poder realmente avanzar, por lo cuál, en lugar de buscar una solución quieren perseverar en el error creyendo que basta con cambiar la cúpula para curar el cáncer terminal del cual adolece el FMLN.
El FMLN es un organización que se conformó de otras cinco organizaciones que tenían visiones y hasta intereses diferentes, pero que se juntan para poder atacar o defenderse del estado opresor, pero apesar de estar agrupadas dentro de un única organización continuaron actuando de manera autónoma y asíncrona. Al acabar la guerra, se desmontan oficialmente las cinco organizaciones y se forma lo que vino a ser el FMLN partido político.
Resulta que el FMLN pasa a ser dominado por un par de esas organizaciones y un puñado de individuos, y hasta el día de hoy, las heridas de esa subdivisión no han sido superadas, y a cada vergaseo que se les viene encima, en lugar de unirse como partido para resolver los problemas, las heridas de la división se aprofundan más y cada organizacion, que oficialmente no existe más, se agrupa para atacar o conspirar contra la otra.
Esto sin dejar de decir que la organizacion es altamente jerarquica, verticalista y autoritaria, donde quien está arriba hace lo que quiere con los que están abajo, principalmente ignorándolos y tomando decisiones de la misma manera como se tomaban durante la guerra: los de abajo obedecen y los de arriba mandan, incluso si la orden es una purga, purga que en aquellos tiempos le costó la vida a millares de militantes guerrilleros.
Pues esa organización que intestinamente vive dándose verga, tiene la pretensión que va a poder sacar al país adelante, cuando ni ella misma consigue resolverse.
No nos equivoquemos, se necesita algo diferente, tanto en su estructura interna cuanto en la visión de país, y ni de un lado ni del otro, hoy por hoy, el FMLN reune los requisitos que una verdadera y nueva izquierda del siglo XXI necesitaria para poder realmente dar ese paso de calidad que pueda traer transformaciones estructurales profundas al país que le garanticen a su gente una vida digna.
El FMLN adoptó para sí todos los vicios de la derecha: la corrupción, el nepotismo, el compadrazgo, el verticalismo, autoritarismo, prácticas que hasta el día son la marca más fuerte de esa organización. Pero esas prácticas no eran apenas de la derecha en cuanto tal sino que de la sociedad dentro de la cuál surgió.
Al negarse la cúpula a renunciar ante el descalabro electoral, apenas demuestra como está aferrada al poder, y no se trata apenas de un cargo, mas de toda una serie de acuerdos y negocios inconfesables que han sido hechos a partir de la cúpula partidaria, cuyos tentáculos se extienden através de todo el tejido empresarial, político, legal e incluso criminal del país.
Eso hace del FMLN una organización extremamente compleja, y ante esa situación, imaginarse que el FMLN se va a reinventar sólo por cambiar a la cúpula, es imaginarse que se pueden separar los ingredientes de una comida una vez que han sido licuados.
El cáncer del FMLN está demasiado avanzado como para ser curado por un simple cambio de su cúpula, se trata de una estructura política que no puede más ser aprovechada para la creación de un nuevo proyecto de nación. Para que una nueva izquierda pueda surgir es un imperativo que el FMLN vaya menguando a través de los años y pleitos electorales, hasta que su presencia y hegemonía sobre la izquierda salvadoreña no sea más perceptible, y deje de constituir un estorbo para el inicio de algo nuevo.
Es lamentable que ARENA haya sido el gran triunfador de ese pleito electoral, pero a veces es necesario, para poder avanzar, dar algunos pasos hacia atrás en busca de la última encrucijada donde todavía se sabía el camino. Ese nuevo caminar de la izquierda salvadoreña no puede más ser dado de la mano del FMLN, tiene que ser un caminar nuevo, diferente, sin caudillos, sin mesías. Pero no nos equivoquemos, no confundamos un proyecto de país con un proyecto de poder. El poder tiene que se alcanzado cuando se tenga una clara visión de lo que se quiere y como se puede alcanzar.
El camino es arduo y largo, y sólo aquellos que tienen en su ADN la paciencia y la perseverancia como virtud, podrán hacer parte de esa nueva organización que tarde o temprano surgirá. Pero no se apuren, serán diez, quince o quien sabe veinte años para que se pueda dar a luz a lo que se desea incubar, y aquellos que desde ya andan buscando sus derroteros electoreros para el próximo pleito electoral no están calificados para hacer parte de lo que vendrá hacer la nueva y verdadera izquierda salvadoreña.

Saturday, 30 May 2015

RECUPERANDO EL ESPÍRITU COMBATIVO Y REIVINDICATIVO



El segundo gobierno del cambio está de manteles largos, Salvador está celebrando su primer año como jefe del Ejecutivo, y desde ya vemos troles y medios de comunicación oficialistas lanzándose a las redes sociales con una avalancha de (des) información para mostrarle a la población aquello que con sus propios ojos no consiguen ver. 

En el área de seguridad evidentemente el gobierno, y el país,  pasa por una de las pruebas más difíciles que en seis años de FMLN en el poder aún no habían enfrentado. El gobierno de Sánchez Cerén opta por marcar diferencia del gobierno Funes y rompe la tregua con las maras, tregua que dicho sea de paso, nada le aportó a la población en su día a día, e incluso la disminución en el número diario de óbitos víctimas de la violencia pandilleril hoy en día es altamente cuestionada, mejor dicho, siempre lo fue, no se sabe a ciencia cierta si estos números efectivamente bajaron o si los muertos apenas no llegaron a medicina legal y por eso no pudieron ser contabilizados en las estadísticas oficiales.

La propaganda oficial podrá mostrar fotos del presidente con aquella sonrisa de “lindo pulgoso” que lo caracteriza, entregando plantas, semillas o títulos de propiedad, pero la realidad es que este gobierno, a diferencia del anterior perdió su carácter novedoso. Ho hay, a parte de  la ruptura de la tregua, algo que pueda caracterizar a esa administración, y su aporte al país ha sido apenas de continuidad de las políticas del gobierno anterior. No hay rumbo cierto, no hay políticas dignas de mención que apunten hacia los prometidos “cambios de verdad”, ¡no hay presidente!
Ante este cuadro, y con un FMLN claramente perdiendo apoyo electoral, como lo mostró el resultado de las urnas del pleito electoral recién pasado, el Frente convoca a un congreso  para decidir (léase, pedirle a la gente que levante la mano) junto a los militantes el rumbo que el partido deba tomar. Medardo González, aquel que se presentó a 6 plenarias durante el período legislativo recién acabado, ya habla de un “socialismo no radical”, sin que nadie consiga explicar qué diablos pueda ser eso. En realidad, el FMLN sabe que la militancia del partido tiene la necesidad de escuchar de vez en cuando términos memoriales como revolución, socialismo, lucha de clases, enemigo,  oligarquía, términos que constituían gritos de guerra en el pasado, pero que hoy no pasan de palabras sueltas usadas para hacerle creer a la gente que el frente es un partido de izquierda, cuando en realidad mal llega a ser un partido de centro. El FMLN, tal como lo vemos ahora, es apenas más un partido de derecha que a base de endeudamiento masivo (más de dos millones sólo en el primer año de gobierno, y más de cinco mil en el gobierno anterior) implementa una serie de parches, perdón, programas sociales, que buscan mantener a la gente con la llama de la esperanza encendida, de tal suerte que la militancia piense que el partido está a punto de tomar aquella curva acentuada que llevará el país hacia el socialismo.

Pero la verdadera razón por la cual he roto el prolongado silencio de mis artículos (y no es porque alguien siquiera se haya tomado la molestia de, por educación, decirme que mis jerigonzas hagan falta) no es para recordarles a mis tres lectores lo que ya saben de memoria de atrás para adelante y adelante para atrás, la razón por la cuál escribo es justamente para denunciar, si así lo pudiéramos decir, la total ineficacia de la “democracia electorera” en la cuál los acuerdos de 1992 nos catapultaron después de una sufrida y sangrienta guerra civil.

Hechas las cuentas los acuerdos de paz alcanzaron dos objetivos tan fundamentales como insuficientes: el fin del conflicto armado y la conversión del FMLN armado en FMLN político. Que se redujo la fuerza armada, se creó la PNC y se acabaron con los cuerpos de seguridad que eran tan represores cuanto la propia FAES, eso es verdad y no debe ser despreciado. Sin embargo, ¿fue suficiente? Evidentemente que no. ¿Qué faltó? Pues casi todo, y es por eso que digo que apenas esos dos objetivos fueron alcanzados, porque a final de las cuentas las reivindicaciones sociales de los movimientos de masas jamás fueron ni por cerca alcanzadas. Bueno, es que ni siquiera los excombatientes han visto la suya después de más de 20 años de acabado el conflicto.
Sin embargo, por insuficientes que sean, esos dos objetivos nos dan la pauta para pensar en los próximos pasos que deberían ser dados y que eventualmente podrían ayudarnos a alcanzar las demandas sociales anteriores y posteriores a la guerra, demandas tan actuales como cuando el beato Romero exigía justicia y el fin de la represión, exigencias  que lo llevaron a la muerte.

Pero hagamos un poco de retrospectiva histórica. Los espacios políticos alcanzados por el FMLN después de doce años de guerra ya habían sido exigidos antes. En realidad, lo que lleva a las masas a las montañas no es la reivindicación de las demandas sociales, sino que la negación total de los espacios políticos para exigir a la dictadura mejores condiciones de vida para nuestra gente, y son justamente esos espacios que son conquistados por el FMLN después de doce años de guerra. Repito, conquistados, no fueron concesiones de la dictadura conforme ahora el FMLN quiere hacerle creer a la gente, que con mesas de trabajo y pendejadas semejantes, la oligarquía, tan vigente como en 1980, va a aumentar los ingresos de la gente, pagar sus impuestos y ofrecerle condiciones de trabajo dignas a la población. Y más, esas historietas de mesas de trabajo ya fueron ensayadas en la primera y segunda junta de gobierno sin aportar absolutamente nada, muy por el contrario, fueron la antesala de la sangrienta guerra civil.

Dicho esto declaro, lo que la democracia electorera no alcanzó hasta este momento, no lo hará en los próximos 20 años. El FMLN se va desgastando a pasos agigantados y de seguir así no debería ser sorprendente que dentro de 4 años la derecha de facto vuelva al poder para continuar robando conforme lo hizo desde siempre.

Muchas veces en nuestro entusiasmo hablamos de la formación de un nuevo partido político con nuevas bases, sin los vicios autoritarios de la vieja izquierda, y con estructura horizontal que le dé voz a la gente, y que le permita verdaderamente trazar el rumbo que quiere seguir. Pero, ¿sería esto suficiente? A final de cuentas al hablar de partido estamos inevitablemente hablando de elecciones, y sería una ilusión imaginar que dicha organización  alcanzaría los votos necesarios en el congreso para hacer, por ejemplo, una reforma constitucional, fiscal o electoral que realmente le traiga justicia verdadera a nuestro sufrido país.

¿Pero por qué una nueva organización no nos ayudaría a alcanzar los objetivos que el FMLN y ARENA le niegan a nuestra gente? Por la simple razón que la democracia electorera por sí sola es insuficiente. PODEMOS en España alcanzó una importante victoria en las urnas, pero esta victoria fue consecuencia, no causa. PODEMOS surge en las calles del movimiento de los indignados 15-M que se van a las calles a exigirle al gobierno mejores condiciones de vida, rescate a la gente, no a los bancos, justicia social, etc. Sin embargo, si PODEMOS se dedica apenas a la lucha electorera perdiendo así su espíritu combativo y reivindicativo, acabará como el FMLN, transando con el PP y el PSOE en el congreso, traicionando los principios que nortearon su origen.

Qué el FMLN no da más la talla de nuestras necesidades como nación, de eso no hay duda, y la necesidad de una nueva organización es incuestionable. Pero esta organización debe surgir en las calles, no el TSE (he aquí el error de Dagoberto Gutiérrez), y antes de un nuevo partido político necesitamos una organización social que recupere el espíritu combativo y reivindicativo que fue característico de los movimientos de masas de la década de los setenta, comienzo de los 80. Los trabajadores no alcanzarán un salario mínimo digno por la buena voluntad de ARENA, FMLN y GANA en el congreso, al congreso se llega a exigirle a los partidos que hagan ley las justas exigencias de la gente. Las empresa no pagarán sus impuestos porque el GOES publicó la lista de morosos, eso por sí sólo no ejerce presión en ellos; TIGO, CLARO y el Pollo Campero sólo pagarán cuando el movimiento social comience a boicotear el consumo de sus bienes y servicios hasta que no paguen lo que le deben al fisco.

De la misma forma que el FMLN conquistó espacios políticos, no a través de concesiones mas de conquista y lucha, así los salvadoreños no podemos continuar esperando que sean las urnas o la buena voluntad de la oligarquía, del FMLN y ARENA, que le traigan mejores condiciones de vida a la gente.

Podemos continuar denunciando en las redes sociales las injusticias cometidas por todos los partidos políticos, por la oligarquía o por los mareros, pero  sin lucha social, sin organización, continuaremos rehenes de un puñado de iluminados que nos prometen cielo y tierra pero que en la práctica sólo están en el poder para alcanzar sus propios beneficios y para joder más al pueblo.

La necesidad de organización es imperante.

Edwin Lima

Monday, 26 May 2014

GOBIERNO DEL CAMBIO II: ENTRE LA ESPADA Y LA PARED.



A cinco años del primer gobierno de izquierda no creo que existan muchos motivos para celebrar. El país que Salvador y Oscar están recibiendo no es necesariamente mejor que el que Funes recibió de Tony Saca y, a apesar de las conquistas en el área social, Funes no tuvo ni el deseo ni el coraje de tocar las bases estructurales del atraso que fueron lanzadas durante casi 200 años por los gobiernos de derecha, y en particular por los últimos 4 gobiernos de ARENA que dejaron al país de rodillas.

Dicho esto, expongo a seguir lo que considero serán los (grandes) desafíos inmediatos que el Gobierno del Cambio II tendrá que enfrentar a partir del día 2 de junio:

1. El gobierno comienza con una crisis de seguridad pública, fruto de la criminalidad generada por las maras y el crimen organizado, problemática heredada de los gobiernos de ARENA, y que el Gobierno del Cambio I intentó contener con la famosa tregua la cuál ahora le estalla en las manos al gobierno de Salvador.

2. El programa del nuevo gobierno nace desfinanciado, simplemente no hay recursos, el país es rehén de una deuda galopante que le consume 1000 millones de dólares al año en concepto de intereses, esto sin amortizar un solo centavo. En el gobierno de Funes la deuda aumentó más de 5000 millones alcanzando la proporción de 60% del PIB, saliendo de los 10340 millones que ARENA acumuló durante 20 años para más de 15000 millones al final del mandato de Funes.

 3. Está próxima para vencer una deuda de 1150 millones dólares que el gobierno está planeando reconvertir (usar deuda para pagar deuda existente) através de un nuevo préstamo, pero esto sólo será posible si el gobierno de Salvador se deja chantajear por la oposición para conseguir los votos necesarios para aprobar el nuevo préstamo. Así, el gobierno se encuentra entre la espada y la pared, entre el chantaje de la oposición o la moratoria caso no acepte las condiciones de la oposición para dar los votos.


4. Para poder financiar el presupuesto y reducir el déficit el gobierno intenta aprobar una reforma fiscal y, más una vez, está a merced de la oposición para su aprobación.

5. La otra forma de reducir el déficit fiscal es a través de cortes masivos en el gasto público. ¿Pero de dónde van a cortar ese dinero? ¿Y cómo harán para invertir y cumplir así las promesas de campaña?

6. Según estimativas del Banco Mundial no hay en los próximos tres años perspectivas de crecimiento de la economía al ritmo que sería necesario para poder generar más empleo, aumentar la recaudación y por consecuencia aliviar el déficit fiscal. Delante de ese cuadro, ¿qué planes tiene el gobierno para reactivar la economía?


Si el gobierno de Salvador y Oscar le da continuidad a las políticas de Funes, tanto en seguridad como en el área económica, no podemos esperar que los resultados sean diferentes de los alcanzados por la actual administración. Estas áreas son cruciales para el éxito del nuevo gobierno, y no es coincidencia que en la encuesta de la UCA la gente las apuntó como deficitarias.



Edwin Lima

Tuesday, 29 April 2014

EL CASO FRANCISCO FLORES: CRÓNICA DE UNA FUGA ANUNCIADA


El 4 de diciembre de 2012, después de recibir presión de la Embajada de los Unidos, la Asamblea Legislativa llegó a un acuerdo para elegir al  fiscal general después de tres meses de acefalía en la FGR.

Habían tres finalistas para el cargo, Astor Escalante, Luis Martínez y Romeo Barahona, pero de manera inexplicable y oscura los partidos eligen por unanimidad al abogado Martínez. Así describía el Diario El Mundo le elección de Martínez: “la elección del abogado Luis Martínez para tan importante y decisivo cargo en el Estado salvadoreño y su futura actuación al frente de la Fiscalía será irrelevante incluso si llegara a ser positiva, ante el hecho de haber nacido de un parto de un niño sin vida”. (Diario El Mundo http://goo.gl/FE76Le )

A todas luces la elección de Martínez para el cargo de Fiscal General de la República indicaba negociaciones oscuras inconfesables entre los tres partidos mayoritarios (ARENA, GANA y FMLN), cosas que el vox populi no puede saber, secretos guardados a cuatro llaves por los caciques de las cúpulas partidarias.

¿Pero quién es Luis Martínez? En artículo publicado por el faro con fecha 4 de diciembre cuyo título decía “El nuevo fiscal trabajó con todos los gobiernos de Arena”, constatábamos que Martínez “tuvo cargos en el Ejecutivo durante los cuatro gobiernos del partido Arena”. Veamos:

Martínez trabajó con todos los gobiernos del partido de derechas Arena. Con Alfredo Cristiani (1989-1994) fue asesor legal del Fondo de Saneamiento y Fortalecimiento del Sistema Financiero (Fosafi), el organismo que se encargó de la reprivatización de la banca. Con Armando Calderón Sol (1994-1999) fue asesor legal del Ministerio del Interior y directivo en la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) entre 1994 y 1995. Entre 1995 y 1998 fue director propietario en el Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos INPEP en representación del Ministerio del Interior. En el gobierno de Francisco Flores (1999-2004) fue hasta 2000 asesor legal de Interior. En la administración de Antonio Saca (2004-2009) ostentó tres cargos al mismo tiempo: fue miembro de la comisión especial para el desarrollo del Golfo de Fonseca y asesor legal ad-honorem del Ministerio de Agricultura. El tercer cargo que desempeñó fue el de directivo de la junta directiva del Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA), cuando fue presidente de la institución Miguel Tomás López (1999-2007).” (El Faro, http://goo.gl/t5RzQ1). Pero no sólo eso, fue Martínez quien le preparó la declaración de bienes a Francisco Flores para que la CCR le concediera su finiquito al final de su mandato presidencial.

Algunos meses más tarde el presidente Funes avisa que había una investigación en curso en los Estados Unidos sobre un expresidente salvadoreño a quien se le acusaba de haber efectuado transacciones financieras sospechosas. El fiscal Martínez reaccionó diciendo que nada sabía sobre el caso aunque después tuviera que admitir que de hecho la información vertida por Funes procedía. Más adelante el país fue informado que dicho expresidente no era nada más ni nada menos que Francisco Flores, acusado de desviar dinero que había sido donado por Taiwan para las víctimas del terremoto de 2001.

Ante tantas coincidencias, ante tanta falta de transparencia por parte de los partidos políticos salvadoreños, creo que cabe preguntarse qué tipo de acuerdo fue tejido en la Asamblea entre los partidos mayoritarios, en particular ARENA y FMLN, para elegir a un ciudadano que indudablemente tendría que defender los intereses de su patrón ARENA. ¿Qué excusas podría dar el FMLN en este momento para explicar la elección de ese Fiscal? En 2009 el mismo FMLN se opuso a la elección de Astor Escalante para el cargo de Fiscal General Adjunto. En las palabras de Humberto Centeno, parlamentar rojo, el FMLN no podría darle los votos a Escalante porque “es una persona de ultraderecha que se ha caracterizado por servir a un partido” (La Prensa Gráfica http://goo.gl/O8KpKN). Pero contradictoriamente en 2012 no era sino el propio Escalante, el hombre de ultraderecha, a quien el FMLN le estaría dando sus votos para el cargo de fiscal general; ¿quién cambió, el FMLN o Escalante?

Ahora los militantes del frente se rasgan las vestiduras porque el fiscal Martínez no judicializa el caso de Franciso Flores faltando pocos días para que el mismo expire, dejando así más un caso de corrupción en la impunidad. No deja de llamar la atención como después que Flores prácticamente confesó haber desviado ese dinero, que la Asamblea no haya hecho absolutamente nada para evitar que Flores se fugara, muy por el contrario, lo dejaron libre para que hiciera lo que bien le pareciera, incluso fugarse.

Indudablemente la libertad de Flores fue negociada entre el FMLN y ARENA incluso por qué si Flores llegara a caer no creo que se iría solo, arrastraría a los tribunales mucha gente poderosa de ARENA, en particular a todos los expresidentes areneros, y eso sí sería el fin del partido tricolor, lo que para ser sinceros el país agradecería.

Responsabilizo sí al fiscal Martínez por la fuga de Flores pero responsabilizo ante todo y en primer lugar al FMLN porque ellos sabían a quien estaban eligiendo pero mismo así le dieron sus votos para que encubriera todos los casos de corrupción de las administraciones areneras. Pero, ¿a cambio de qué le dieron sus votos?

Así como los otros partidos políticos, el FMLN también es un enemigo del pueblo. Encubre corruptos, da sus votos para encubridores de corruptos, hace alianza con los corruptos de GANA, ya convocó al corrupto de Elías Antonio Saca para asesorar a Salvador y a Oscar en la presidencia. Igualmente ha tolerado los claros indicios de corrupción del presidente Funes, no ha cuestionado la incompatibilidad del estilo de vida del presidente en relación a sus ingresos; ha silenciado ante los contratos oscuros entre Funes y sus amigos, como por ejemplo Mecafé y Salume, el padrino de Funes quien le dió tres millones como adelanto por sus futuros servicios, y a cambio Funes lo nombró como primer substituto de la presidencia así como le dio el jugoso contrato de la presa del Chaparral. Y así como ARENA y GANA & Cia, el FMLN también se beneficia de la impunidad imperante en el país.

El caso Flores es indudablemente una crónica de una fuga anunciada.


Edwin Lima

Thursday, 5 December 2013

¿IZQUIERDA? ¿DERECHA?

La sabiduría popular siempre tiene algo a enseñarnos, mi papá siempre acostumbra decir “en río revuelto, ganancia de pescador”, y creo que el momento actual en la política salvadoreña es ideal para entender la profundidad de ese dicho popular.

Desde que la campaña electoral dió inicio, y eso ya hace más de un año, se comenzaron a ver una serie de movimientos en la arena política salvadoreña, algunos recolectando firmas para formar un nuevo partido, otros articulándose para lanzar la candidatura de un expresidente, y más algunos intentando firmar acuerdos de apoyos políticos para poder continuar mamando de las tetas del Estado.
Pero entre esos movimientos algunos no dejan de llamar la atención, en particular aquellos que salen de un extremo del espectro político para el otro, fenómeno que de nuevo no tiene absolutamente nada. Veamos algunos ejemplos.
Tenemos el caso del famoso “analista” político Dagoberto Gutiérrez que tras su fracasado intento de formar un nuevo instituto político que lo lanzaría como presidenciable para las elecciones de 2014, se sienta a conversar con nada más y nada menos que Elías Antonio Saca a quien llegó a llamar de  “amigo”.
Tenemos también el caso reciente de Douglas Moreno que después de haber fungido como viceministro de Justicia y Seguridad Pública en el “gobierno del cambio” se cambia de lado y ahora le ofrece su apoyo a la candidatura de Norman Quijano.
Otro caso reciente es el del caficultor José Antonio Salaverría que, después de ser expresidente del COENA algunos años atrás, acaba de anunciar la posiblidad de apoyar la candidatura de Salvador Sánchez Cerén; es curioso leer en la entrevista al diario digital Contrapunto como declara que “después de la debacle en las elecciones legislativas y municipales de 2003, tuvo que “recoger los pedazos que había dejado Paco Flores” y no entiende como puede estar asesorando la campaña presidencial arenera, encabezada por Norman Quijano”. Acá cabe preguntarse como es que sólo se dio cuanto de esa debacle diez años después...
Ante todos estos casos yo no dejo de preguntarme qué es lo que ha pasado acá: ¿quién cambió, los partidos hacia donde ellos migraron o los ideales por los cuáles esas personas siempre habían luchado? Veamos el caso de Salaverría. ¿Quién cambió, Salaverría se hizo revolucionario y ahora abraza los ideales socialistas? O, ¿el proyecto del FMLN no ofrece más ninguna amenaza a los intereses del patronato?
No es necesario hacer un profundo análisis del proyecto político arenero para concluir que en las filas tricolores nada cambió, su proyecto es indudablemente un proyecto de derechas que defiende intereses  antagónicos a los intereses del pueblo. ¿Pero en el caso del FMLN, podríamos decir que su proyecto es un proyecto de izquierda pero que mismo así atrae ahora empresarios que en otros tiempos eran sus archi enemigos? ¿Es su proyecto una camisa que le queda bien a todo mundo?
En un país con tantas desigualdades y antagonismos me resulta difícil creer en un pacto de nación, en un proyecto conjunto donde todas las fuerzas políticas, económicas y sociales se unen en torno de un único proyecto por el bien del país. No veo a los Poma o a los Simán ofreciendo prestaciones laborales decentes, ni a las maquilas ofreciendo condiciones justas y humanas a sus trabajadores, o a los banqueros cobrando tasas de intereses justas. No veo tampoco a la ANEP reconociendo que fraudan al Estado através de la elusión y la evasión fiscal; tampoco me imagino a ARENA reconociendo que le hicieron daño al país con las privatizaciones, la dolarización o la ley de la impunidad, y que es hora de rectificar errores y cambiar el rumbo del país.
Delante de estas constataciones sólo me resta concluir que los principios de los nuevos socios del FMLN no han cambiado, ellos continuan pensando de la misma forma como lo han hecho durante toda su vida; y si ellos no cambiaron sólo resta concluir que quien cambió es el FMLN, su proyecto político es de derechas, no hay nada de revolucionario en su programa de gobierno y sus ideales socialistas hacen parte del pasado, si es que algún día los tuvieron.
El país se encuentra en una encrucijada y ésta no es exactamente la de votar por la continuidad de los cambios (como reza la propaganda del Frente) o volver al pasado (con ARENA), y sí la de continuar con los partidos políticos tradiciones sea este GANA, ARENA o FMLN esperando pacientemente por las migajas que ellos le tiren al pueblo, o comenzar a luchar por un nuevo proyecto político que defienda los intereses de los de a pié.
Ese intenso tránsito entre izquierda y derecha y viceversa apenas sinaliza una cosa, no existen más partidos de izquierda en el país, la gente se mueve de un extremo político (y no ideológico) hacia el otro porque al final de las cuentas son todos iguales.
La fundación de un nuevo instituto político con un verdadero proyecto de izquierdas es urgente.

 Edwin Lima